Los autores B. Joseph Pine II y James H. Gilmore analizan a fondo la actual manera de vender productos y servicios en “The Experience Economy”. Dicen allí que cuando finalmente la economía de la experiencia se vuelva moneda corriente - cuando casi todo lo que compremos venga envuelto en una experiencia memorable - entonces se producirá un cambio hacia una nueva oferta económica: la economía de la transformación. Brindar experiencias a los clientes es vital para las empresas que desean sobrevivir en momentos en que la economía abandona los servicios para afianzarse en la experiencia, dicen Pine y Gilmore. Los autores dicen que las experiencias son la cuarta oferta económica después de los commodities, los bienes y los servicios.
Ya no es suficiente que las empresas se limiten a ofrecer bienes y servicios a los consumidores, dicen. Las nuevas empresas deben "experiencia...lizar" (perdón por el neologismo) sus bienes rodeándolos de experiencias que logran hacer de su uso una experiencia memorable, y claro, también más caros.
Esa tacita de café que en cualquier cafetería de Estados Unidos cuesta 50 centavos se convierte en un café con leche de cuatro dólares cuando lo sirven en Starbucks.
El libro "The Experience Economy" sirve como un manual de procedimientos para que los empresarios agreguen valor a las ofertas de su compañía envolviéndolas en experiencias o imágenes memorables. Algunas de las sugerencias de los autores incluyen la alternativa de hacer escasear los productos para elevar el cociente de un artículo, formar clubes exclusivos para usuarios, o aumentar la experiencia sensorial de un producto.
Pine y Gilmore llegan a decir que algunos establecimientos deberían comenzar a cobrar entrada por ofrecer experiencias. Cuando la Economía de Experiencias esté en pleno apogeo, no sólo habrá tiendas minoristas sino centros comerciales completos que cobren entrada a la gente que quiere entrar al local", escriben.
Usted tendrá la chancha, los veinte y la experiencia también
Pagar en un supermercado US$ 20 por una torta era algo impensable hace no mucho tiempo, cuando todavía las mujeres compraban huevos, harina y leche para hacer sus propias tortas por muy poca plata.
Hacer el procedimiento completo para tener una torta fue poco a poco volviéndose una rareza cuando comenzaron a aparecer en el mercado las "mezclas" para preparar tortas y coberturas ya listas para aplicar. Luego el uso de esos productos fue a su vez reemplazado por los servicios más caros de encargar una torta ya hecha, y ese servicio hoy ha sido también superado por la oportunidad de tener algo que resulta todavía más caro: comprar la fiesta de cumpleaños en lugares atractivos que se encargan también de entretener a los niños.
Como ya ha ocurrido con otras modalidades de oferta económica, Pine y Gilmore dicen que la economía de experiencias terminará también convirtiéndose en moneda corriente a medida que sean cada vez más las personas que se den cuenta de que "ya han estado allí" o "ya han hecho eso".
Las experiencias harán lugar entonces a la quinta oferta económica, que los autores llaman la "economía de la transformación". Será la que comprenda las aspiraciones de los consumidores y los ayude a lograr esos objetivos.
Las transformaciones podrán encontrarse no sólo en lugares más obvios, como los clubes de salud, sino en muchas otras áreas de la actividad. Los autores vaticinan que puede llegar el día en que la gente sólo compre autos equipados con aparatos que los convierta en mejores conductores, como sistemas por radar para evitar los choques.
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Marcelo Larraguibel, jefe de Proyecto de McKinsey& Company en la oficina de Buenos Aires y Mauricio González BottoLa diferencia entre un cliente muy satisfecho y uno satisfecho es substancial, aunque la mayoría de las empresas no lo perciba así. Un cliente muy satisfecho además de ser un cliente fiel, está voluntariamente dispuesto a recomendar sus productos o servicios, transformándose en su mejor referente.
En nuestro trabajo con clientes de diversas industrias alrededor del mundo, hemos observado que cuando una empresa logra que el 30% de sus clientes estén muy satisfechos, estos se transforman en un factor clave de diferenciación en la atracción de nuevos clientes. Más aun, las empresas que se obsesionan por mejorar su servicio, logran una diferenciación difícil de alcanzar en tiempo y costo por sus competidores. Cada vez es más difícil encantar y retener a los clientes por la vía de los precios, siendo el servicio un arma competitiva difícil de replicar.
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